viernes, 20 de septiembre de 2013

PUES NO SEÑOR, USTED VIENE A....


Mi más sincero agradecimiento al Dr. Sánchez por su valiosa aportación.  

(de lo que es en algunas ocasiones y de lo que debería ser siempre)

“ Pues no Sr / Sra,  Ud viene a…”





A diario, en el trabajo en un servicio de Radiología, son muchas las situaciones en las cuales la falta de información de los pacientes puede generar confusión, angustia y miedo. Sin duda las más graves, por la complejidad de algunas de las pruebas y los riesgos que conllevan, se dan en torno a las técnicas de radiología Intervencionista.


La Radiología Intervencionista es un área de trabajo en la cual, un equipo de profesionales específicamente entrenados (radiólogos, enfermeros, técnicos y auxiliares), utilizando diferentes técnicas de imagen como la ecografía, el TAC o los RX, realizan diferentes pruebas diagnósticas (biopsias, punciones, colangiografías, etc.), que permiten al equipo asistencial  completar el diagnóstico de la enfermedad y establecer el tratamiento más adecuado. En otras ocasiones, las técnicas intervencionistas mínimamente invasivas (drenajes, endoprótesis, embolizaciones, filtros venosos, etc.) sustituyen o complementan a otros tratamientos médicos o quirúrgicos, favoreciendo la recuperación del paciente acortando los tiempos de hospitalización o disminuyendo la agresividad de los tratamientos, sobre todo si se trata de pacientes ancianos o pluripatológicos.

Este tipo de pruebas y procedimientos se consideran de mínima invasión ya que utilizan agujas, guías y catéteres muy finos que no suelen dejar cicatrices ni señales, aunque no por ello están carentes de riesgos y de posibles complicaciones. En la mayoría de casos sólo requieren anestesia local y el paciente está consciente colaborando con el equipo que realiza la prueba. En otras ocasiones, puede ser necesario realizar sedación con fármacos o incluso en pocos casos, utilizar anestesia general. Aun así, se consideran técnicas de baja agresividad por la rápida recuperación de los pacientes y el menor riesgo respecto de otras pruebas y tratamientos.

Cuando el paciente acude al servicio de Radiología a realizarse alguna de estas pruebas intervencionistas diagnósticas o terapéuticas, un miembro del equipo, normalmente  el personal de enfermería,  pregunta al paciente o familiares… “¿sabe Ud./Uds. lo que le vamos a hacer?”.
Cuando la contestación es“¡Ay! Yo venía a hacerme una placa”  entonces, saltan todas las alertas… ¡¡Atención paciente desinformado!! , todo se paraliza y comenzamos en ese momento una fase que el paciente debería haber superado mucho antes de venir a realizarse la prueba.

Más allá del derecho a la información del paciente recogido en las leyes correspondientes y de la obligatoriedad de recabar el consentimiento informado como documento de la historia clínica, resulta un deber ético informar al paciente y a los familiares de los diferentes pasos y procedimientos a realizar para el diagnóstico y tratamiento de su enfermedad, evitando una medicina paternalista y haciendo participe al paciente de la toma de decisiones en su propio proceso terapéutico.

Para el paciente, contar con una información comprensible es sin duda un factor tranquilizador, reduciendo el temor a lo desconocido y permitiéndole asumir con seguridad y confianza la realización de las pruebas necesarias para su curación.

Para el equipo asistencial responsable de realizar la prueba, es fundamental establecer una buena relación con el paciente de confianza y colaboración que permita manejar los momentos críticos y concluir la técnica con los mejores resultados.

La información al paciente se constituye así en el centro de la relación paciente – equipo asistencial, siendo una responsabilidad compartida entre, por un lado, el facultativo responsable del paciente y solicitante de la prueba, quien debe explicar al paciente y sus familiares la necesidad de su realización y por otro, el equipo realizador de la misma, el cual, a través de sus diferentes miembros y según el nivel de responsabilidad de cada uno de ellos, debe ampliar la información necesaria en cada momento para garantizar el confort  del paciente, y el éxito del procedimiento.
       
     De esta forma, todo el tiempo invertido en explicar al paciente y hacerle partícipe de la toma de decisiones, se convierte en un facilitador del trabajo posterior y mejora la calidad de la asistencia prestada, por lo que los profesionales que desarrollamos nuestra labor en los servicios de Radiología, debemos tener una actitud proactiva en este sentido y anticiparnos y facilitar toda la información necesaria, no porque nos obligue la ley, si no porque nos obliga el sentido ético y la búsqueda de la mejor calidad asistencial posible.
       
     Debemos aspirar a que nuestra primera conversación con el paciente en la sala de exploración sea:
-      ¿sabe Ud./UDS lo que le vamos a hacer?
-      Sí, vengo a hacerme una prueba de… pero tengo una pregunta.
-      Adelante, pregunte, estamos a su disposición para aclarar las dudas.
   
Eugenio Sánchez Aparisi
Radiología Intervencionista.
Hospital Francesc de Borja. Gandía (Valencia). 

         

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